James Rodríguez se pone la 10 para ayudar a los niños del país

James Rodríguez se pone la 10 para ayudar a los niños del país

James Rodríguez y su madre Pilar Rubio, le ayudan a niños de Ibagué y Barranquilla a cumplir sus sueños. No forman profesionales, sino seres humanos.
James Rodríguez se pone la 10 para ayudar a los niños del país
Foto: Instagram @fundacion_colsomostodosjr

James no solo es un gran futbolista, también tiene un gran corazón

El crack del fútbol mundial tenía el anhelo de construir por medio del deporte y los sueños, un país con derechos y valores para los niños. Por este motivo nace la fundación Colombia Somos Todos, con el propósito de apoyar a los niños de Ibagué y Barranquilla. El sueño del futbolista es formar una sociedad que contribuya a la realización personal y que sea un aporte positivo y el primer gol para lograrlo, fue crear esta fundación.

Así empezó Colombia Somos Todos

Esta idea surgió en 2011, durante un viaje de vacaciones a Ibagué, donde se formó como persona y futbolista, e invitó a sus amigos de infancia a jugar un partido. Se dio cuenta que muchos de ellos, tenían talento en la cancha, pero por diferentes situaciones se dedicaron a otras actividades diferentes al fútbol. Esto motivó a James para ayudar a los niños y compartirles su talento, carisma y apoyo para que sean futbolistas.

James consiguió un patrocinador para ese sueño

El futbolista logró conseguir el apoyo que necesitaba para iniciar con su fundación. Visitó varias empresas para contarles del proyecto y animarlos a que fueran parte de esta bonita causa. Además, buscó apoyo de empresarios interesados en conocer realmente la situación de estos niños y ayudarlos a crecer deportivamente.

Muchos niños son parte de esta fundación

Con el paso del tiempo se  fueron acercando más y más niños para formar parte de esta fundación. Solo en Ibagué sumamos 280 integrantes. Por eso James abrió otro punto en Barranquilla, con la ayuda de la Fundación Tecnoglass y ya somos 100. James está feliz y siente el amor de todos los niños.

Lo más gratificante de todo este proceso ha sido ver sus sonrisas cada vez que voy. Ellos suelen darme las gracias, pero yo se las doy a ellos por enseñarme tantas cosas que uno a veces olvida, porque acá no formamos profesionales, sino seres humanos. Esta fundación y el poder sembrar un granito de arena en la construcción de un mejor país nos cambió la vida.

¡Síguenos!